UN POCO DE EDUCACIÓN NO HACE MAL…

Un poco de educación no hace mal a nadie. Esta frase es muy verdadera. No quiero generalizar, pero he tenido pésimas experiencias con personas de Chile (masculinas y femeninas). En visita a Chile en años anteriores me tocó vivir los episodios que menciono a seguir: 1) Hospedándome en el Hotel Ibis de la Estación Central con mi mujer, llegamos tarde e pedimos al joven que estaba en el balcón de recepción indicarnos un lugar donde podríamos comer algo. Él nos dice riendo que iríamos a dormir con hambre pues nada habia abierto a esa hora. (2:30 de la madrugada). Consideré una falta de respeto y una grosería tal expresión salida de la boca de un funcionario que está ahí para agradar a los huéspedes o visitas , entre otras cosas.  2) Cuando hice la fila del Check-in en el aeropuerto en LAN Chile (de vuelta al Brasil) yo era el quinto de la fila. Como sucedió un problema con el pasajero que estaba en la caja se abrió una otra caja al lado.  En vez de dar proseguimiento a la fila única, vino una funcionaria de la LATAM y abrió la cuerda creando otra fila. Resultado yo me quedé como quinto (ya era el quinto) en la fila mala y los demás que estaban atrás de mi, se fueron para la fila buena. Le pregunté a la funcionaria “si por acaso en Chile se respetaban las filas.“ Me miró con indiferencia y no me respondió. Todos os que llegaron después de mi fueron atendidos primero. Me pareció el cúmulo de la mala educación.  3) Fui a visitar la Exposición del Libro en la estación Mapocho. Faltaban algunas horas para abrir. Vi un bellísimo kiosco de sopaipillas.  Está demás decir que las sopaipillas chilenas son DELICIOSAS.  Me dirigí para comprar un par de sopaipillas y no había nadie atendiendo. Pregunté a una policial que estaba cerca.  Ella me respondió que no podía comprar nada en ese kiosco. No fue eso que le pregunté. Pero en fin. Volví y le pregunté por qué no podía comprar nada allí. Me respondió de la siguiente forma: “ya le dije que no puede comprar nada allí!!”. Insistí en mi pregunta original. En vez de responderme, me dio las espaldas. Le dije que eso era de una pésima educación y que haría queja a sus superiores. Se dio vuelta y me dijo: “puede hacerlo”. Simplemente lo encontré increíble. 4) Estaba visitando la Vega Central que es una magnífica concentración de alimentos a ser distribuidos en Santiago y que queda al lado del Mercado Central. Como estaba cansado y no había llevado mi bastón me senté en una silla que estaba vacía en la vereda al lado de una tienda de artículos para cocina cuando vino un individuo de pésima apariencia y me dijo: “puede salir de ahí pues esa silla es mía”. Salí y le dije que jamás compraría algo en su tienda, ni aunque fuera la única. Como se puede apreciar, Chile también tiene su gente mal educada. Algunos amigos a quienes les he contado todo esto, me han dicho que estas personas mal educadas y hasta groseras se encuentran en el comercio y en los servicios. Los dueños de los establecimientos y de las empresas no se quedan sabiendo y ni les interesa eso. Diferente de otros países en que lo que más se escucha es: “may I help you?”donde los funcionarios son super educados. La Policía? Parecen amigos de verdad.

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