VIVIENDA Y URBANISMO

Todos los ciudadanos de un país, de cualquier país, tienen deseos de vivir en una vivienda decente. No importa si es modesta, pero que sea limpia, pues la mantendremos así. Lo importante es que nuestras familias tendrán donde vivir en un lugar limpio, decente y urbanizado. Muchas veces, esto es casi imposible, pues cuando se consigue un poco de dinero para comprar un terreno, falta dinero para la construcción. Entonces, la necesidad hace que los pobres levanten su vivienda en forma muy precaria con lo que está disponible: cajas de cartón, sobras de madera, tejados reaprovechados, etc. La mayoría de las veces no existen instalaciones sanitarias adecuadas y ni agua potable en la llave. Los residuos sanitarios son echados a cielo abierto. Los gobiernos ni les dan bola. No se interesan. Solo están interesados en su bolsillo. Los más perjudicados son los niños. La urbanización de las ciudades es una obligación de las autoridades. El capítulo número seis del “Manifiesto Socialista de los Trabajadores no marxistas”, dice claramente que “Vivir decentemente en una vivienda limpia y urbanizada es un ‘derecho’ de todo Trabajador y su familia”. Por eso, los gobernantes, debían preocuparse seriamente en resolver este problema y en forma definitiva. Una de las soluciones, es que el Estado y/o el Gobierno, debía construir grandes conjuntos de viviendas (barrios) con grandes conjuntos habitacionales, que serían arrendados e/o vendidos a los necesitados por precio de costo. Nadie debe lucrar u obtener ganancia con la necesidad de los más necesitados. Tanto los impuestos como las tasas debían ser reducidos a “cero”. No es preciso trasformar el país en una Dictadura para eso, basta tener “empatía” y decisión para hacerlo. No se trata de “pena”, sino que de “derecho” de todos y especialmente de los más necesitados.

“UNA DEMOCRACIA PUEDE SUPERAR CUALQUIER OBSTÁCULO, RESOLVER CUALQUIER PROBLEMA O CRISIS, CON UN COSTO SOCIAL BIEN INFERIOR QUE CUALQUIER DICTADURA”. (Traducción de “DEMOCRACIA E TOTALITARISMO – Reflexões”). Rio de Janeiro: Ed. Agel – 1985, Brasil, por Sergio Raúl Menares Becker.

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