ANÉCDOTA 3 – FINAL

Cuando fui deflagrado el golpe militar de Pinochet contra el gobierno del borracho de Allende, yo trabajaba en el ICHA (Instituto chileno del Acero) como auxiliar de ingeniero (a pesar que yo ya era ingeniero recién graduado). El ICHA quedaba en la calle Moneda al lado del palacio presidencial de La Moneda. Cuando los militares comenzaron a atacar el palacio con tanques y aviones, yo pude observar todo de una corta distancia. Me quedé estupefacto al ver unos operarios de la construcción, que trabajaban en una obra por ahí cerca, como gritaban de alegría cuando las bombas cohetes de los aviones explotaban en el palacio. Los chistes que decían sobre Allende, opinar que las “paredes temblaban porque el alcohol del Whisky Chevas Regal estaba muy alto”. (Chevas Regal era el whisky preferido de Allende). Las balas de las ametralladoras de los tanques hacían hoyos en las paredes del edificio. Una tropa del ejercito nos expulsó para lejos de ahí. En los días siguientes había una calma y un silencio mórbido en Santiago. A pesar de no haber nada o casi nada para comprar, el comercio estaba todo cerrado. La radio de los socialistas había sido silenciada. Los socialistas eran más extremistas que los comunistas. Todos decían que era para mostrarse más revolucionarios que todos. Supimos que el orgulloso de Allende se había suicidado con la ametralladora que le dio de regalo el infeliz de Fidel Castro. Decían que era el único regalo útil de Fidel y que le había hecho tan bien a Chile. Comenzaron a aparecer cadáveres en el rio Mapocho. Dia a dia. Todos los cadaveres tenian marcas de balas por todo el cuerpo. Mi madre me telefoneó y me pidió que localizara mi hermano Jorge, comunista jefe del departamento de personal de CODELCO (Gran compañía del Cobre, del Gobierno). No conseguí localizarlo. Estaba escondido o muerto. Todos los días iba al rio Mapocho para ver los cadáveres. Pedía a Dios no ver a mi hermano. Cuando los cadáveres comenzaron a aparecer con el rostro desfigurado (amasado) eran irreconocibles. Me dio más miedo aun. Centenas de chilenos ex miembros de la UP del gobierno, seguían siendo arrestados y algunos de ellos aparecían en el rio Mapocho como cadáveres. Tome coraje y fui a pedir un “habeas corpus” a los militares. Pensaba que podía hacerlo ya que recientemente había sido nombrado presidente de un grupo “PADENISTA” que apoyaba los militares (MOLINA). Después de una hora fui recibido por el general del Aire Gustavo Leight Guzmán. Lo felicité por sus palabras en la TV y por el “pronunciamiento militar” contra Allende que nos había decepcionado a casi todos los chilenos. Él dice que acabarían con los comunistas por la fuerza en un par años. (¡¡¡Como estaba engañado!!! Igual que los otros de la derecha. No sabían que el comunismo se combate con Inteligencia, justicia social, Democracia y mucha energía). Le pedí que me ayudara a encontrar mi hermano que era apenas un “idealista” (no le dije que era un comunista). Escribió el nombre de él y me dijo que me telefonearía después. Después de algunos días, me teléfono, no él, sino que mi hermano. Me dice imbecilidades propias de un lobo acorralado. Me dice que estaba escondido y que estaba armado con una pistola que podría me balear a 1500 metros de distancia. Que no me creyera tan seguro. Le dice que me telefoneara todas las semanas para saber que estaba vivo y decirle a la mamá. Tiempo después me llamaron de la Fuerza Aérea de parte del general Leight y me dijeron que no había nada contra mi hermano y que él podría reiniciar una vida tranquila en el nuevo Chile pacificado de los militares. Recibiría por escrito tal seguridad. Hasta ahora tengo esa carta. Conseguí un empleo para mi hermano en una de las firmas que conocía. Era una empresa de muebles de Argentina. Comenzó como “trainee” y en dos años ya era Gerente General de Ventas hasta con avión de la empresa. Era muy inteligente y trabajador (como lo son 1% de los comunistas). Un día cometió la estupidez de aceptar ser entrevistado por El Mercurio (diario de la derecha). Su foto salió casi en la página entera como un destacado profesional de ventas. Le avisaron a Pinochet que ese era un comunista de la UP y su vida tranquila acabó. Después de salir del hospital donde estuvo un mes debido a un misterioso atentado a su vida (¿¿DINA??) huyó al Canadá donde se naturalizó. Yo ya estaba en Brasil. Así que mi hermano comenzó a trabajar, me dediqué a salvar la vida de los perseguidos por Pinochet, antes que la DINA los matara. En un “huevito”(Isetta BMW 1 cilindro y una puerta en la frente para dos personas) salía en las noches hasta con tres ex UP del antiguo gobierno de Allende para las embajadas y consulados de Francia, Suecia, Holanda, etc. sin luces, para ellos saltar las paredes y pedir asilo al día siguiente. Nunca les pregunté cuál era su partido, si eran comunistas, socialistas, miristas, radicales, etc. Solo sé que querían vivir y salvarse. Fueron más de 20 personas que ayudé a salvarse de morir asesinadas por los malditos pinocheteros. Algunos días después, una llamada telefónica cortó mi actividad clandestina. Me dijeron que mi cuerpo iría para el Mapocho porque me habían puesto en la lista. Alguien me había delatado. Pedí asilo a los EEUU, casi me expulsaron a patadas. Pedí asilo al Brasil y el cónsul me dijo que me fuera como “emigrado” pues era más fácil y rápido. Me fui al Brasil, país maravilloso. Se comia arroz todos los días, carne no faltava. La cachaza era fantástica y barata. Las mujeres eran lindas. Soy casado con brasileña, mis hijos son brasileños y mis lindos nietos también. Me jubilé después de 35 años trabajando como ingeniero. Agradezco al Brasil haber salvado mi vida la de mis hijos y nietos.

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