MALEDETO  BRASILIANO

El presente relato es debido al hecho de recordarme haber visto en la TV, años atrás un documentario (com entrevistas en vivo) que me impresionó mucho. También há influenciado la película-documentario vista recientemente,” LOS HIJOS DE LA PATRIA” Que ya conté (escribí) aquí mismo. Este relato lo considero un lindo acto de humanidad y un orgullo para los brasileños sin dejar de considerar las guerras que son algo peor que una epidemia de “peste negra”. Desde ya informo que soy neutro en este relato ya que no soy brasileño. Nombres no son publicados pero el relato es totalmente verdadero y todo brasileño debe orgullarse de él.

Cuando el escuadrón “Senta pua” de la FAB (Fuerza Aérea Brasileira) fui enviado a la guerra al final de la segunda guerra mundial al lado de los aliados en Italia , se pensaba que la guerra terminaría rápido con la rendición de los alemanes. Nadie esperaba encontrar tamaña ferocidad e perversidad de los alemanes. También nadie sabía que había un fuerte contingente de guerrilleros llamados de “partizans” que luchaban contra los alemanes. Estos partizans eran dominados y dirigidos por los comunistas, sin embargo había muchos cristianos no marxistas entre ellos. Los partizans no eran menos crueles que los propios nazistas.

Un escuadrón de caza-bombarderos de la FAB, recibió la misión de penetrar en las líneas enemigas, para descubrir y destruir, principalmente depósitos de munición de los alemanes. Fue de esta forma que descubrieron grandes depósitos de munición que estaban fuertemente protegidos por baterías anti-aéreas. Los caza-bombarderos iniciaran inmediatamente su ataque bajo el fuerte fuego de los alemanes. Destruyeron los depósitos y un tren de carga lleno de munición preparándose para partir el cual explotó en forma violenta.

Desgraciadamente uno de los aviones fue alcanzado por un proyectil de una batería anti-aérea.  El piloto tuvo que hacer uso de su paracaídas ya que el avión estaba muy averiado para tratar de recuperarlo.

Esto fue contado por el propio piloto y testigos diversos.  Cuando volvió al Brasil llegó a Brigadero del Aire en sucesivas promociones de la FAB. Su nombre? No me recuerdo (una pena ¡!)

Para localizarse, el lector tiene que recordar que en la Italia de la guerra había varios grupos de combatientes. De un lado, los alemanes (que habían invadido Italia con el consentimiento de los fascistas que eran sus aliados). También junto con ellos estaban los fascistas de Franco, voluntarios de España. Todos ellos contaban con la simpatía y el apoyo de 50% de la población civil. Del otro lado, los “aliados” en que luchaba el Brasil. Los Estados Unidos, eran el líder de este lado junto con Inglaterra. También – y sin alienarse con nadie – estaban los “partizans”. Este grupo de guerrilleros era formado por italianos (mayoritariamente) anti-fascistas y anti-nazistas entre los cuales se destacaban los comunistas que lideraban el grupo. Así era fácil identificar los combatientes, no así los civiles.

Volviendo al piloto que saltó de paracaídas, fue llevado por las corrientes de aire hasta un pequeño poblado de campesinos.  Cuando iba a aterrizar, su paracaídas se quedó preso en el campanario de la iglesia del pueblo. Él quedo colgado. Gritó por ayuda. Vinieron los habitantes del pueblo y al ver que era un piloto de la FEB fueron a buscar sus armas en casa y comenzaron a dar tiros en él para matarlo. Dos tiros alcanzaron sus piernas y cuando ya esperaba una muerte cierta de los fascistas del poblado, apareció una moto Zundap con side-car con un oficial alemán y piloteada por un soldado también alemán.

Este oficial ordenó a los componerse fascistas enemigos de los aliados para socorrer al piloto preso en el campanario. Lo cual fue hecho con gran dificultad pues estaba herido en las dos piernas por causa de las balas de los fascistas. Fue llevado por el oficial alemán al único hospital que funcionaba; era el hospital de las fuerzas armadas alemanas de la región.  Estaba lleno de heridos en cama. Fue tratado e se le dio una cama. Era el único extranjero allí en el hospital. Estaba rodeado de alemanes y mal se entendía en inglés.

Después de dos o tres días fue pasado a una silla de ruedas y llevado a la sala del director del hospital que era un médico y soldado de la Wermacht. En esta reunión, el director le dijo que las fuerzas armadas alemanas se retirarían de allí para el norte y que dejarían el hospital con sus enfermos y heridos. Probablemente el hospital seria ocupado por los partizans que ferian en la región.  Con toda seguridad los partizans mataría todos los heridos inclusive él, que ocupaba una cama en el mismo hospital. No podrían llevar los heridos pues algunos corrían riesgo muy alto de vida y su salud era muy delicada. Los dejarían a la suerte “en manos de Dios”. Al escuchar esto, el piloto brasileño supo que el director tal vez era cristiano pues mostraba síntomas de piedad. Inmediatamente, el director le pasó una pistola alemana cargada e le dijo. Ud. es el menos mal de aquí. Su salud es fácilmente recuperable. Use el arma para defenderse o defender los demás heridos o se, si los partizans comienzan un masacre.

Al dia siguiente, los alemanes se fueron y dejaron solo el hospital. Después de dos o tres días con mala alimentación y sin tratamiento de enfermería, llegaron los partizans. Primero hicieron un “check-up” de todos los heridos y enfermos. Constataron que había un piloto brasileiro de los aliados allí. Lo consideraron “un extraño en el nido de culebras”. Lo separaron, colocándolo en una silla de ruedas y lo llevaron a la oficina del director del hospital donde estaba el jefe de los partizans. Allí fue interrogado y antes de tomar la decisión sobre su destino se produjo una terrible y acalorada discusión entre los que querían matar a todos los heridos (incluso el “brasileiro capitalista”) y los que no querían.  Los partizans aparentemente católicos, decían que matar a los que profesaban otra fe, otras ideas, solo por eso: era un asesinato. (por qué fue considerado “brasileiro capitalista?. Nadie sabe). Al final se pasaron como 15 a 20 minutos de discusión y el jefe de los partizans mandó todo el mundo callarse. Dice que él tomaría la decisión: todos los heridos alemanes serian fusilados (mortos) y el “brasiliano” seria perdonado, lo dejarían vivo.

Como el piloto brasileño estaba aun dentro de la sala, consiguió entender el significado de lo decido en italiano por el jefe de ellos y les dijo: si matan algunos de los heridos, mañana saldrá en todas las radios de Europa, incluyendo las Nazistas de Viena, Praga y Berlín.  Los partizans , hicieron silencio mirando con estupefacción al brasileño. Aprovechando el silencio, el brasileño continuó: es muy impopular matar prisioneros sin defensa y aun heridos de un hospital. Les dijo que sería muy malo para la causa de ellos y que nadie iria perdonar tal asesinato, porque en verdad era un simple asesinato. Serian conocidos como “los asesinos del hospital” por toda la vida. Incluso serian criticados por otros partizans del resto de Italia. Era mucho mejor mostrar que la causa de ellos era magnánima (buena) y no cruel ni sanguinaria. Uno de los partizans gritó: jefe no va a escuchar lo que dice este “MALEDETO BRASILIANO”. Matemos a todos inclusive este “brasiliano” y punto final.

El jefe de ellos se quedó pensativo y pidió que todos salieran de la sala menos dos o tres que parecían sus lugartenientes. Tomaria la decisión final sobre el asunto, él solo.  El brasileño fue llevado para su cama. Al dia siguiente cuando despertó los partizans habían partido dejando todos vivos: no mataron nadie. Los heridos terminaron siendo tratados por las fuerzas de los aliados cuando ocuparon la región en el mismo hospital. Los soldados alemanes volvieron a su tierra al final de la guerra.

El piloto brasileiro fue transferido para Brasil. Dice que lloró de emoción cuando vio la silueta del “Pan de azúcar” en Rio de Janeiro desde el navío que lo trajo. Fue condecorado y recibió inúmeras promociones hasta llegar a Brigadero del aire.  Por su acto de valentía y misericordia al salvar los alemanes heridos, nada fui recibido, excepto una carta de agradecimiento de uno de los sobrevivientes desde Alemania.

Los Trabajadores no marxistas somos contra TODAS las guerras pues matan jóvenes Trabajadores y hacen sufrir a las mujeres y los niños. Tenemos ODIO y ASCO de las guerras, como está escrito en nuestro MANIFIESTO SOCIALISTA DEMOCRATICO.

Deixe uma resposta

O seu endereço de e-mail não será publicado. Campos obrigatórios são marcados com *