¿APOYAR QUIÉN?

Muchas veces nos encontramos con esta gran duda. Principalmente los seguidores de la Filosofía Socialista Democrática, que son independientes de partidos políticos.  Veamos el caso de la última elección en Brasil. La votación más importante y por lo tanto decisiva, se dio en el segundo turno o la segunda vuelta entre las dos mayorías del primer turno. Uno de los candidatos representaba al populismo, las fuerzas del Imperialismo Marxista, aunque él mismo se decía “demócrata”. Su candidata, en su lista, a vice-presidente, era una comunista. El triunfo de este candidato sería tener una comunista como vice-presidente de la República del Brasil, con todo lo malo que eso pudiera significar: principalmente en el campo internacional, con apoyo total a las fuerzas del Imperialismo Marxista en las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, etc. Serian dadas las espaldas a los Trabajadores que luchan por una Democracia real y plena en sus países. La libertad inexistente y la dictadura persistente serian reforzadas.

Del otro lado, había un candidato que aparentemente representaba a las fuerzas más derechistas del país; pero que su trayectoria política demostraba ser un candidato inestable, voluble, inconsistente, con trazos de insanidad mental, muy agresivo, pero que tenía a su favor una alta agresividad en contra del marxismo, del comunismo, del populismo marxista, y se decía ser un Demócrata, liberal y anticorrupción. No había duda por cual candidato estaban todas nuestras intenciones de voto, aunque, realmente, no fuésemos simpáticos totalmente a ninguno de los dos. Había que “escoger el mal menor”: fue el anticomunista insano.

Millones de personas, junto a los Socialistas Democráticos (la mayoría silenciosa) votaron en él y fue escogido por la mayoría de votos. Hoy pagamos el error de la decisión al tener un Presidente que niega que la pandemia de Covid-19 sea una enfermedad terrible y mortal. Dice que es apenas una “gripecita”. Hace la guerra (boicot) contra la guerra a la enfermedad, condenando miles de brasileños a la muerte.

Nos olvidamos de lo que pasó en Alemania en 1933, en que el pueblo alemán, por miedo de los comunistas, votó en peso por Adolfo Hitler y pasó lo que todos saben. Todos “pagaron el pato”, pagaron el error cometido. La solución en esa época era hacer triunfar a los socialdemócratas que tenían una fuerte corriente interna de Socialistas Democráticos, producto de las emigraciones forzadas por la tiranía de los comunistas en la Rusia. Pero los socialdemócratas no fueron suficientemente enérgicos en demostrar al pueblo alemán su oposición a los marxistas y comunistas, a pesar que Stalin los había llamado de “socialtraidores”. Lo mismo sucedió en Brasil. La historia se repite, desgraciadamente…

LA FILOSOFÍA SOCIALISTA DEMOCRÁTICA REÚNE LO MEJOR DEL SOCIALISMO (JUSTICIA SOCIAL) Y LO MEJOR DE LA DEMOCRACIA (LIBERTAD), Y ES DEMOCRÁTICA CONTRA TODA DICTADURA MARXISTA Y FASCISTA.

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